|
Nuevo disco de la banda
de Jeff Waters y como primera palabra sólo puedo decir:
IMPRESIONANTE. Reconozco que la entrada de David Padden y el
lanzamiento de su disco anterior no me acabó de convencer, pero
tenía ganas de escuchar el nuevo trabajo de los canadienses, y
realmente es uno de los mejores discos de thrash metal que he oído
en los últimos tiempos. Con un Jeff Waters pletórico, tocando la
guitarra con una fiereza que hace que pensemos en él como en un
guitarrista jovencísimo, olvidando los años que lleva en el negocio.
Y no sólo en su faceta de guitarrista, sino también en la de
bajista, ya que ha decidido encargarse también del bajo haciéndolo
de forma fantástica.
La voz de Padden muestra de nuevo una agresividad enorme, aunque en
todo el disco me parece mucho mejor encajada que en su anterior
disco "All for you". Agresiva, brutal, aunque con momentos en los
que su juego vocal demuestra que no es un mero "gritón", sino que
acompaña perfectísimamente a todos los temas del disco.
Y Tony Chapelle, sencillamente está inconmensurable. Escuchar el
disco a todo volumen con los auriculares puestos es sentir
permanentemente una ametralladora en el cerebro. Qué forma de
aporrear el tambor, madre. Loco estoy por poder disfrutarles de
nuevo en directo y ver a esta máquina de marcar el ritmo.El disco se
abre con "Maximun Satan" en lo que es toda una declaración de
intenciones. Un riff potentísimo y una voz agresiva nos van metiendo
en el ambiente que va a mantenerse en todo el disco. Algo lineal
todavía, es un tema que perfectamente ilustra los derroteros del
thrash del siglo XXI. Waters vuelve a hacer maravillas con su
guitarra demostrando que es único mezclando los arpegios suaves con
la tralla."Drive" es uno de esos ejemplos excelentes para disfrutar
de música a toda velocidad. Qué batería, leche. Y la simplicidad de
la guitarra y el bajo, sin ningún artificio hace de este un disparo
directo a la cabeza. Por supuesto que aparecen en la lejanía
influencias, es imposible dejar de recordar a unos ANTHRAX
enloquecidos, influencia que se va a ir haciendo notar en otras
ocasiones a lo largo de todo el disco.Más influencias. Cómo olvidar
a los queridos PANTERA. Si hubiera que hacerles un homenaje "Warbird"
sería perfecto. Aquel sonido que hicieron grandioso los americanos
aparece en los altavoces. Brutal, con unos cambios de ritmo que casi
obligan a marcarse un pogo independientemente de donde lo estés
escuchando. Y si te apetece despertar a tus vecinos, qué mejor para
hacerlo con el berrido de 16 segundos con el que Padden lo
termina.Más ametralladora. De todas las canciones en "Plasma Zombies"
puede ser de nuevo donde mejor se ve esa forma de tocar que hizo del
thrash un estilo tan seguido a finales de los ochenta. Es una patada
a los sentidos. Sin ningún tipo de delicadeza. Rápida, con un riff
machacón, voz agresiva e incluso el punto intermedio para demostrar
que el conjunto de voces que conforman el disco puede ser más
variado de lo que parece.
"Invite it" es uno de los temas que más me gustan de todo el disco.
La melodía de un riff de guitarra rapidísimo y el ambiente festivo
lo impregnan todo mezclado con unos cambios en el estilo de cantar
que no pasan desapercibidos. De nuevo es difícil no recordar a los
ANTHRAX de tiempos gloriosos. Pero más, mucho más. Plenamente
actualizado, con una producción genial, es uno de los temas del
disco que te harán amarlo, o tal vez alejándote de ellos para
siempre (si es que eso es posible…)
"Like father, like gun" es otro tema al estilo de los recordados
Pantera, y en definitiva del thrash más clásico. No podía dejar de
recordar a grupos como los Sacred Reich cunado lo oía por primera
vez allá a comienzos de los 90´. Pero no es una copia Es traer de
nuevo a la actualidad algo que por calidad nunca debería haberse
marchado. Como en todos los temas de ANNIHILATOR las partes solistas
son para oír una y otra vez. Jeff Waters es un genio, sin duda.
Otra descarga de mala leche es "Pride". La voz de Padden suena
auténticamente cabreada gritando "I don´t want you, i don´t need you…".
Rápidísimo, sencillo, conciso. Brutal, en definitiva. Eso sí, si
alguien no encuentra la gran referencia de este tema, sobre todo en
su parte intermedia es que no escuchó a aquel gran grupo perdido
para la historia del Thrash Metal, ¿quiénes?
"Too far gone" continúa en la línea marcada anteriormente. Aunque
para qué vamos a hablar de influencias externas. Es puro ANNIHILATOR
de sus comienzos, así que tan sólo hay que disfrutar con las
guitarras veloces y el ritmo sin parar. Rapidez que se va a ver
"atemperada" por el tema más complejo musicalmente de todo el disco
"Clare", que sin romper radicalmente con todo lo anterior ofrece
matices diferentes, más variedad y requiere una escucha más a fondo
para darnos cuenta de que sonando atronadores o cambiando una y otra
vez de ritmo, suavizando la voz o agitándola salvajemente, cumplen
perfectamente.
El disco llega a su final con "Something Witchy", una mezcla de
partes heavys con partes más rápidas y con un estribillo cachondo,
aunque siempre está Waters, siempre vuelve y confiere a todo de la
seriedad del trabajo impecable. Es tal vez el mejor punto final
posible para uno de los mejores discos del género del año.
Indudablemente es un disco que va a volver locos a los amantes de la
música más dura. Pero cualquier persona que disfrute con guitarras
tocadas con un gusto exquisito sabrá también sacarle un partido
inmenso. Ojala podamos verles pronto por aquí presentando este "Schizo
deluxe" puesto que si duda eso sí que será un lujazo.
Fernando Checa |