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Todo
comenzó por el ya lejano 1982, cuando vi una portada que decía "Iron
Maiden - The Number of the Beast". Ahí es donde nace la historia.
Poco a poco fui buscando más sobre diferente tipos de bandas y
conociendo el estilo de música que más me ha llamado la atención: el
Hard Rock y el Heavy Metal.
En esos años el mundo era otro, uno no contaba con la mejor
herramienta de información: Internet, por esos lejanos tiempos se
vivía una fantasía al saber de un grupo nuevo de otro continente
(quizás exagero un poco), la información demoraba semanas e incluso
meses en llegar a su destino; pero bueno, seguí pasando por esos
tiempos donde el metal reinó en el mundo entero.
En los 80’s el metal era muy popular; tanto así que casi todas las
radios y canales de TV en el mundo ponían en sus charts alguna que
otra banda de hard rock o heavy metal. Recuerdo con mucha alegría
mis primeros discos de “Twisted sister”, o cuando llego a mis manos
un Lp de “Exodus”; saber de bandas como “Manowar”, “Celtic Frost”;
luego, ser invadido por bandas como “Ratt”, “Poison”; ver a Ozzy
mucho más comercial en sus años del “The Ultimate Sin”; o en todo
caso, quedarse con la boca abierta del “Live after Death” de “Iron
Maiden”; por último, vivir la llegada del CD con sorpresa, y la casi
extinción comercial del long play y el cassette.
Una parte importante dentro de mi crecimiento en el mundo musical
fue sin duda alguna: “HeadBangers Ball”. Al inicio con Adam Curry y
luego la supremacía de Ricky Rachtman. Fue una época que uno se
consolidaba en esto de “la música”. Sinceramente, gracias a este
gran programa pude alimentarme de heavy metal, del desenfreno del
thrash, del speed, del black y del glamour de las bandas Hair Metal.
Ya al término de mi adolescencia y a la llegada de la adultez pase
por una etapa difícil (no piensen tonterías), si seguir llevando un
estilo de vida como cuando jovencito o crecer y ser un hombre como
la mayoría. Fue difícil enfrentar una carrera profesional que no
tenia nada que ver con la música y más aún ejercerla, pues mis
compañeros de trabajo eran totalmente distintos a mí, pero luego de
luchar contra muchos patrones de conducta pre-establecidos, opté por
NO DEJAR LA MUSICA y (al contrario) expandir mis conocimientos hacia
otros estilos musicales cosa que de chico no pensaría de la misma
manera.
Con el tiempo he conocido a varias generaciones amantes del metal,
hasta (en algunos casos) pude verlas nacer, crecer y morir; con ello
aprendí muchísimo. Por ejemplo que la gran mayoría deja todo esto
(con lo que se identificaron cuando jóvenes) y cambian su “doctrina
personal”, o más bien: modo de pensar, por un mundo de emociones
calculadas con la excusa de ya haber crecido y ser responsables. Me
di cuenta que casi un 75% de las personas termina olvidando todo
tipo de música y aquella se convierte sólo en una moda para pasar el
rato. A partir de ahí pude concluir en que la música no sólo es
escucharla por un momento…hay que vivirla al máximo!
¿Cómo empezó mi camino hacia este e-zine?
Bueno, obviamente que no ahora, quizás en 1982. De lo que estoy
seguro es que mis primeras intervenciones dentro de un medio
comunicativo fue alrededor de 1995, cuando (como cautivo y solitario
de este estilo musical) tuve un papel independiente y voluntario
mandando información acerca de la escena metal en América Latina,
por medio del correo regular al programa de televisión por cable
“Headbangers” en MTV latino, conducido por Alfredo Lewin (me llenaba
de agrado escuchar mis comentarios leídos por Alfredo). Luego tuve
la suerte de salir al aire en un programa llamado “Conexión MTV”, en
ese mismo año; cosa que de una manera seguía dirigiendo mi verdadero
camino.
Tras la desaparición de dicho programa (1997) sentí un golpe duro,
ya que se alejo la mayor fuente de información, que nos enseñaba
cada semana acerca de como iban las cosas dentro del “Metal”. Los
años siguientes fueron los más difíciles de mi vida pero me
atrincheré en mi pequeño bastión personal, hasta que un día (gracias
al Internet) el mundo se conectó de manera impensable y pudo unirse
nuevamente el Metal (como lo fue años antes) conmigo, una especie de
reenganche.
Gino Alache. |